El supervisor Smith se mueve por la sala con una sonrisa en los labios, como un niño con un juguete nuevo. Se ajusta las gafas y observa como danzan por su terminal una infinidad de cifras y datos. Acude al encuentro de uno de los operarios. ¿Cómo se llamaba? ¿Johanson, Johnson, Jackson, …? Jules, claro, cómo ha podido olvidarse. Suerte que llevan placas identificativas en el uniforme.
—Buenos días, supervisor Smith —saluda el hombre de mediana edad con el cansancio dibujado en el rostro. Está ajustando algunos parámetros en el terminal de uno de los tanques.
—Buenos días, señor Jules —responde él colocándose el terminal bajo el brazo—. ¿Hay algún problema con este espécimen?
Ambos contemplan la silueta que duerme en el tanque: un hombre en la flor de la vida, suspendido en el líquido, conectado a numerosos cables y tubos.
—Han llegado los resultados de su simulación de conducta —el hombre suspira—. No son buenos. Tres puntos por encima de lo recomendado en agresividad y siete en rebeldía.
Eran unos números terribles. Aquella cosecha iría a parar a las minas de una importante corporación: un gigante tecnológico. Alguien como él podría perturbar el delicado ecosistema que habían montado allí; ya habían tenido problemas similares anteriormente. Las condiciones de trabajo a las que se enfrentaría eran deplorables, así que los atributos de conducta más deseados eran la lealtad, la pasividad y la docilidad.
—Vamos muy mal de tiempo, señor Jules. ¿Cree usted que podríamos hacer algo al respecto? Quizás podamos iniciar un proceso acelerado de reconfiguración cerebral.
—Me temo que no, supervisor Smith. Aunque acelerásemos el proceso, y es algo que no le recomiendo, tardaríamos dos semanas en llevarlo a cabo.
¡Dos semanas! Aquello era inaceptable. La cosecha debería estar lista a finales de semana. Si hay algo que aquel cliente particular no toleraba eran los retrasos en los plazos de entrega y no podía poner en peligro aquel acuerdo comercial; había mucho dinero en juego.
—Descártelo y envíe su material biológico a reciclaje, quizás puedan aprovechar algo. Tendremos que reemplazarlo por alguno de los especímenes de reserva. Haga las simulaciones pertinentes y encuentre alguno que encaje con los parámetros deseados.
—Como usted diga —agacha la cabeza y vuelve al terminal, donde pulsa repetidamente en la pantalla hasta que el tanque se vacia de agua y el espécimen es succionado y arrastrado mediante una red de tuberías que lo llevarán al departamento de reciclaje biológico.
—Manténgame informado de cualquier progreso. No podemos permitirnos retrasos en esta entrega.
No le hace ninguna gracia tener que recurrir al material de reserva, pero tampoco va a poner en peligro su puesto de trabajo por un espécimen descarriado.
Este relato forma parte del reto de escritura Writeober 2026 por witchy Kat.